Tejeduría Fique

Los hilos de fique reviven y se tejen como alternativa ecológica, para crear productos con diseños novedosos.

Los Guane, ancestrales habitantes de esta región, cultivaban y empleaban el fique en varias aplicaciones.

Sus mantas e indumentaria las tejían en algodón y complementaban su vestimenta usando fique para: sombreros, tocados, bolsas y mochilas. Elaboraban cuerdas con fique que les permitían acceder a parajes y cuevas difíciles en el cañón. Para atravesar ríos y para remolcar objetos y personas. Y en la construcción de escaleras y puentes rústicos con cuerdas de fique y algodón.

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Tejeduría Fique

Los hilos de fique reviven y se tejen como alternativa ecológica, para crear productos con diseños novedosos.

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La tradición del tejido en fique sobrevivió a la conquista española, que introdujo el telar de pedales, sustituyendo los rudimentarios telares verticales indígenas.  En la colonia los Guane y mestizos siguieron produciendo costales, alpargatas, mantas y cuerdas de fique en talleres dirigidos por españoles, que explotaban su habilidad para fines comerciales.

 

A finales del siglo XIX Colombia producía 1 millón de sacos al año, 10 de cuerdas y 20 de alpargatas de fique, de manera exclusivamente artesanal. Con la industrialización en el siglo XX la producción llego a  25 millones de sacos o costales al año, usados para empacar los granos de café para exportación.

 

En la región de Barichara y sus veredas, la siembra masiva promovida por la industria del tabaco, desplazo la de fique. Y a nivel nacional, el uso de empaques plásticos desplazó el uso de sacos o costales, principal producto de la industria del fique.

 

El trabajo y la tradición del fique en Barichara se redujo drásticamente,  pero el gran crecimiento del turismo en los últimos años, ha incentivado nuevamente la producción de artesanías en fique. Igualmente el movimiento ecológico y restricción del plástico, ofrece una oportunidad para que los Sabedores de la tejeduría en fique, desarrollen productos y aplicaciones como bolsos, empaques, papel, joyas y decorativos, que mezclan con otros materiales en diseños novedosos.

 

PROCESO DEL FIQUE

Se cortan las hojas de la planta y se les saca la fibra pasándola por una maquina “desfibradora” que desprende la parte carnosa de la hoja, a través del raspado. Algunos artesanos siguen usando 2 varillas por las que pasan manualmente la hoja.

 

Las madejas de fibra obtenidas se dejan en agua 15 horas para luego lavarlas y secarlas al sol.

 

Los manojos secos son peinados o escarmenados, halándolos a través de un cepillo de clavos.


En el hilado, el fique peinado se amarra a un madero, de donde se sacan haces de fibra que se van estirando y calibrando en el torno para formar así el hilo continuo o cabuya.

 

Para el tinturado si se requiere, se usan tinturas en caliente o frio y matizantes para fijar el color.

Después de secarse al sol, las fibras se deben suavizar con sábila o rinse y puestas a secar nuevamente.

Este hilo de fique se teje en telares, a dos agujas o crochet  para elaborar artesanías, decoración, y utilitarios.

 

Los turistas pueden visitar a los sabedores de la tejeduría en fique especialmente Centro Día, un taller para adultos mayores que funciona en la Casa Museo Aquileo Parra,  donde se ha rescatado este saber tradicional. Y conocer directamente de estos artesanos, la historia, técnica y su cultura Patiamarilla.